Moto Viajera
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Gran Viaje al Sur: Dia 25, 26, 27, 28, 29 y 30

Día 25


Luego de una noche con muchísimo viento nos levantamos y preparamos para salir hacia el lago del desierto, como pensábamos pasar otra noche ahí dejamos la carpa armada por primera vez en mi viaje, con todo el equipaje dentro y nos fuimos a recorrer muy livianitos.


El día estaba espectacular, completamente despejado, pudimos apreciar el Fitz Roy en su plenitud sin 1 nube a su alrededor, compramos pan, jamón, queso y agua para el medio día y salimos.


El camino de ripio pero bastante bueno, bordeado constantemente por un rio que se origina en dicho lago. Muy agradable todo el recorrido hasta que finalmente llegamos, un lago gigante de un color esplendido y una naturaleza en su máxima expresión, subimos a la roca más alta que se podía alcanzar sin escalar para comer los sanduches que habíamos comprado para el medio día.


Luego nos tiramos a absorber un poco de la energía del sol y de la naturaleza, una calma total que apenas se veía interrumpida por las voces de otros turistas que estaban de paso.
Regresamos y me fui a dar unas vueltas por el pueblo esperando encontrarme con Stefy o Jorgelina, aunque sabía que se iban este día, esperaba que fuera a última hora, para poder finalmente conocerla, pero no hubo caso. Volví a la carpa y en encontré con Stephane, del cual me había separado al regreso porque paraba a tomar fotos.


Me comenta que había hecho otra vez el camino hacia el Fitz Roy y que se había cruzado con Stefy, entonces empiezo a interrogarlo para ver si se refería a la misma chica y llegue a la conclusión que si, así que salí de nuevo a dar otras vueltas pero nada, a la noche, me llevo el libro obsequiado por Luciana y me siento en la plaza con la moto al pie mío en clara señal de que si andaban todavía por ahí dando vuelta me verían o verían la moto, pero luego de estar 1 hora y media en el frio leyendo me regrese.
Desistí, no la pude conocer, será una señal para hacer un viaje hasta Australia?


Día 26


Salimos temprano con destino Gobernador Gregores, sabíamos que a partir de ahora vendría la verdadera ruta 40, tan mítica y tan destructiva, a Stephane otros franceses que viajaban en auto le habían dicho que habían visto varios motociclista al costado del camino descansando por tan cansadora ruta.


Nos cruzamos en una estación de servicio con un camión gigante de turistas, que lleva un acoplado atrás donde estos turistas duermen todos juntos en cuchetas, estamos hablando de alrededor de 42 personas juntas en prácticamente un contenedor.


Seguimos y la ruta no era tan mala, el problema era el viento, que en un momento casi me saca de la ruta mandándome sobre la banquina llena de piedras sueltas.
Llegamos a Gobernador Gregores y nos sucede unas de las cosas de las que tanto escuche antes del viaje, “No hay nafta”, en la única estación de servicio, nos dicen que a última hora llegara el camión así que como igual habíamos planeado dormir ahí fuimos en búsqueda del camping municipal.


Nos instalamos, hicimos el cambio de cubierta de mi moto, ya que la pirelli mt60 que le había comprado a Daniel en Rio Gallegos no daba para más, le volví a calzar la michelin. Al ratito llega Ferrari, un amigo de Daniel, que estaba haciendo un viajecito hacia chile con un par de amigos de los cuales 1 se accidento a la entrada de este pueblo y termino con tibia y peroné quebrados, así que se había quedado solo, y estaba esperando que llegara a la noche por encomienda su carpa y bolsa de dormir.


Luego aparece una Toyota 4Runner con placas de California, me acerco y empiezo a hablar con el que manejaba, era un ingles llamado Warren, quien junto a su novia Sara venían recorriendo desde Estados Unidos hace varios meses y estaban por terminar su viaje en Buenos Aires, pero antes llegando hasta Ushuaia, así que habiendo pasado hace muy poco por todo ese camino pude recomendarles muchos lugares para que conozcan.


La verdad que ambos excelentes personas, conversamos muchísimo y fuimos a comprar algo de comer, cuando veo en la carnicería que están cortando un corderito les pregunto a ellos si lo habían probado y me dicen que no, entonces como yo tampoco había tenido la oportunidad de degustarlo ni Stephane compramos un par de kilos (que finalmente fueron mayoritariamente hueso) para preparar en las parrillas del camping.
Le pregunto al cajero como se cocinaba y me dice “preparas en un recipiente aceite, orégano, pimentón y ají molido y mientras lo vas cocinando lo van bañando en esa mezcla”, le digo “decime que se hace a la parrilla porque si es al horno estamos complicados, quiero hacerles probar a los extranjeros el corderito”, me dice “si, a la parrilla o al horno”, entonces le digo “bueno, ya voy a ver donde consigo los ingredientes que me diste”, e inmediatamente sale corriendo para adentro del supermercado para volver enseguida con los 3 ingredientes, me dice “toma, van por cuenta de la casa, solo conseguí aceite y listo” y por primera vez también me sucedió otra de las cosas que siempre leí, la ayuda y la bondad que tienen con la gente que viaja, si bien no era nada muy caro, el gesto fue grandioso y los ingleses y el francés quedaron asombrados al igual que yo.


Volvimos al camping y empezamos a preparar todo y mientras pasaba el tiempo íbamos cocinando lentamente el corderito, los ingleses prepararon arroz con arvejas, las cuales tuve que sacar, ya que no me gustan.


Cuando nos damos cuenta adentro del cordero había venido un riñón, el cual jodiamos con Sara de que era un testículo, Stephane lo separa lo corta y se come un pedazo confirmando que era riñón, siguen Warren y Sara y me guardan un pedazo a mí, el cual rechazo ya que otra cosas que no me gustan son las viseras y seguían los 3 muy insistentes que con un par de cartones de vino encima ya estaban medios borrachos, cuando me mando a la boca el pedazo de riñón, lo mastico un par de veces y me vienen nauseas y ganas de vomitar, tuve que escupirlo. Sé que está mal, hay mucha gente muriéndose de hambre y ese pedacito bien seria un manjar en sus bocas, pero lamentablemente no pude comerlo.


Seguimos la noche tan amena, mientras yo le enseñaba español a Sara llego otro viajero de Rio Gallegos, Néstor, que estaba de vacaciones en El Calafate pero que lo habían llamado de la empresa y tenía que volver, así que hacia noche ahí esperando que le confirmen la vuelta. Se unió a la conversación, puso algo de música y terminamos todos muy cansados, algo tomados y con mucho sueño.


Día 27


Nos despedimos de Néstor, Warren y Sara, a los cuales les pase mi mail y mi celular para que cuando estén en Buenos Aires me llamen y salimos con destino a Los Antiguos, donde tenía el contacto de Mariano de CouchSurfing para alojarnos esa noche, en el camino perdí mis zapatillas y las ojotas (zapatos y zapatillas para los no argentinos) y los 2 litros de aceite que había comprado para hacer el 2 cambio de aceite del viaje, me regreso 15 kms buscándolos y solo encontré el aceite, así que re caliente seguí, al llegar a Perito Moreno voy a cargar combustible a una YPF, hago el cambio de aceite así ya me deshago de todo lo que llevaba “colgando” afuera de la mochila para no tener nada mas que se pueda perder y veo que tienen internet así que me quedo un rato subiendo fotos y leyendo mails, intento comunicarme con Mariano pero no hubo caso, no conseguí hablar con él, así que después de varias horas conectado empecé a buscar hospedaje. Todos los sitios baratos estaban ocupados por la municipalidad del pueblo ya que justo eran las fiestas del mismo, así que lo único que quedaban eran los hoteles caros o el camping municipal, yo realmente quería una cama ya que quería descansar bien antes de entrar a Chile donde sabía que estaba muy caro todo.
Termine durmiendo en el camping me di una buena ducha de agua caliente y me fui a dormir. Día sin nada muy interesante.




Día 28


Me levanto temprano y salgo con destino Chile, camino a Los Antiguos paso por el Lago Buenos Aires, y me llevo una muy grata impresión, lago hermoso, azul profundo, con muchas olas, estaba soplando fuerte el viento ese día, por suerte había decidido quedarme en el camping porque una opción del día anterior era viajar de noche hacia Los Antiguos en búsqueda de una cama para dormir, y me hubiese perdido tan agradable paisaje.


Los Antiguos me encanto, la verdad que un pueblito muy lindo, chiquito y tranquilo, con ese enorme y grandioso lago a sus pies, da como para quedarse a vivir, el tema es ver de que trabajar.
Compro unas facturas para meter algo a la panza y sigo hacia Chile, cuya frontera se encuentra a no más de 7kms de este pueblo.


Cruzo y apenas toco Chile empieza el ripio de nuevo, para esto cabe aclarar que venía todo en un asfalto excelente desde 100kms antes de Perito Moreno. Empiezo a manejarme por Chile con unos caminos muy lindos, paisajes maravillosos, que me recuerdan mucho a los paisajes de la sierra de Ecuador. Tuve una pequeña caída en una curva mientras subía por una pendiente, justo había un alemán que me saludaba cuando me caí así que me ayudo a levantar la moto.



Llegando a Puerto Rio Tranquilo veo un cartel que anuncia la famosa o no “capilla, catedral y cueva de mármol” uno de los sitios que habíamos visto con Carlos y Cristian mientras armábamos la ruta hace tantos meses. Voy a tal lugar y consulto el precio, como estaba solo me dicen que tengo que pagar la lancha, que salía $25.000 chilenos, de los cuales yo apenas contaba con $19.000 ya que había cambiado un rato antes cuando compre algo de comer, empiezo a negociar y me deja en $20.000 incluyendo el camping ahí mismo el cual según él me saldría $5.000 en cualquier lado, así que estaría tomando el paseo en $15.000 que al precio que cambie serian algo así como $125  argentinos. Pensé, “si pague $150 en San Julián para ver los delfines y estoy acá en otro país y tan cerca de ver esto que tanto queríamos ver con Carlos y Cristian, lo hago, por ellos que no pudieron llegar hasta acá” así que le digo que solo tenía $19.000 y me acepta y voy.
Realmente no quiero ser malo pero no me pareció nada tan impresionante, no sé si quizás por haber tenido hace pocos días la experiencia del glaciar, que hasta el día de hoy es lo más grandioso y majestuoso que he visto, dimos varias vueltas, recorrimos todos y cada unos de los huecos de las cavernas, me canse de tomar fotos, incluso muchas simulaba ya que el “guía” me seguía dando vueltas alrededor de las mismas y me miraba esperado una cara de maravillado, la cual intente disimular mientras exclamaba “wow, que increíble todo esto”.





Al regreso me encuentro con Stephane que también había ido al lugar, para esto en Perito Moreno nos habíamos separado ya que hubo varias diferencias de tiempos y de cosas que cada uno quería hacer, el visitó La Cueva de las Manos en Bajo Caracoles, yo no, y otras cositas mas, el decidió esperar hasta el día siguiente para hacer el paseo, además pagando mucho menos ya que la lancha podían ir 6 u 8 personas. Así que acampamos ahí y se largo a llover, nos encerramos cada uno en su carpa y hasta el día siguiente.




 Día 29


Amaneció lloviendo y cuando paro aproveche a cargar la moto y guardar todo para seguir, con destino desconocido, sabía que tenía que llegar a Coihaique para cargar combustible e intentar avanzar lo máximo posible, la ruta se había empezado a empeorar con la lluvia y no tenía muchas ganas de llegar a Chaiten, así que haría una noche en un punto intermedio y lo más cercano a la frontera de Futaleufu, tenía como opción Puerto Cisnes pero decidí ir a Puyuguapi el cual me quedaba 20kms mas lejos pero sobre la ruta, mientras que a Puerto Cisnes me tenía que salir de la misma.




Camino a Puyuguapi el camino se puso muy complicado, entre a un parque nacional donde el camino era apenas más ancho que un auto y con un ripio que no se si se podría llamar ripio, parecía más bien un camino para mulas y caballos, la verdad un desastre, encima con la lluvia se aflojo todo y lo inevitable sucedió, una curva en bajada que se cerró y caída fea, 2da del viaje, 2da en Chile, rompí el parabrisas, doble el manubrio y casi rompo la palanca de cambios que quedo torcida para arriba, la enderezo, termino de arrancar el parabrisas y sigo, muy pero muy caliente, puteando dentro del casco a un país que quiere hacer creer a todos que es del primer mundo pero que es incapaz de tener la “Carretera Austral” que imagino que debe tener cierta importancia, en buen estado.



Consigo llegar a Puyuguapi todo mojado y voy a preguntar al primer hospedaje que encuentro, una casa gigante muy linda, imaginaba que iba a ser de lo más caro del pueblo pero siendo pueblo chico pensé que sería accesible. Precio habitación single $20.000, con baño compartido $16.000, $110 en pesos argentinos, me recomiendan otro sitio más barato, lo busco sin resultado y voy a cargar combustible, le pregunto al encargado de la estación de servicio y me recomienda un par, al primero que pregunto me dice $3.500, listo, ahí me quedo, con agua caliente salía $5.000 pero yo lo único que quería era bajarme de la moto, acostarme en una cama y dejar que el día termine lo antes posible. Tanto así que apenas baje las cosas de la moto y me instale en el cuarto, quede dormido muy temprano.


Día 30


El inicio del fin….


Como me acosté temprano el día anterior me despierto temprano para escuchar en el techo de chapa el agua golpear, abro los ojos y veo a través de las ventanas la lluvia, sigo durmiendo y cada vez que abría los ojos seguía lloviendo, mientras pensaba que hacer, si seguía lloviendo me quedaría para esperar al día siguiente no quería arriesgarme más con la lluvia pero realmente lo que quería era irme de Chile, volver al hermoso ripio de la ruta 40 que al lado de el pseudo ripio chileno parecía la ruta panamericana de buenos aires.


Cuando me bajo a bañar, saludo a los dueños de casa y les pregunto cómo ven el clima, me dicen que está anunciado lluvia hasta el sábado, o sea, 3 días mas, lo cual me hace tomar la decisión de irme, en un ratito escampa y me da tiempo a armar la moto bien tapando el equipaje con sus respectivas bolsas y salgo con destino Trevelin, donde me estarían esperando Mariela y Ale, de CouchSurfing.


Sigue el camino complicado y de repente una bajada y acá hay algo que me llamo mucho la atención en Chile, al menos camino hacia el norte, siempre los puentes están después de curvas, así que vengo bajando y frenando, veo curva y veo puente, pero en la curva el guarda riel esta vencido y se llega a ver un pequeño precipicio que no tendrá más de 5 metros de altura pero es suficiente para destruir completamente la moto y posiblemente a mi también, así que me asusto, freno de mas con la rueda trasera, la cual vence a la moto y me hace caer nuevamente, con la consiguiente dobladura de todo, una vez mas muy caliente empiezo a la puteadas, logro levantar la moto y continuo con el único deseo de salir YA de Chile.

Cruzo de región y esperaba que al menos mejore la ruta pero igual, o bueno, seamos francos, mejoro pero muy poco, cuando finalmente empalmo la ruta que se dirige a la frontera me sentí más tranquilo, estaba cada vez más cerca de dejar atrás todo el sufrimiento que venía sintiendo, esto ya se había convertido en un martirio más que un goce.


Como la ruta había mejorado levemente y en mi desesperación por llegar rápido a mi querida Argentina subí la velocidad inconscientemente (me refiero a sin querer, no a velocidades extremas) y otra vez, curva curva curva se cierra, piedra piedra y chau, al piso mucho más fuerte que antes, mi pie izquierdo se me va debajo de la moto y logro sacarlo durante la caída pero con el consiguiente dolor, asiento el pie y no siento nada extraño ni roto mas allá del dolor de gran estirón que pegó, me saco el casco ya con un humor infernal, casi lo tiro contra unas rocas, puteo libremente a viva voz quedando casi afónico a cada cosa que veo, piedras, arboles, agua, lluvia, país, ciudadanos, tenía unas ganas terribles de destruir cualquier cosa que viera por suerte nada apareció a la mano. Esta vez tengo que sacar el bolso de tanque para poder levantar la moto ya que quedo en un lugar medio complicado, cuando la pongo en pie veo todo doblado el frente, los guiños apuntando para cualquier lado, la óptica igual, el espejo que había roto en la caída anterior y el cual había guardado para intentar arreglar lo perdí, el porta nafta extra que le había hecho estaba destruido, la botella habían volado por ahí, noooo, que calentura que tenia, me tomo un tiempito, respiro me calmo y pienso que estoy muy cerca de la frontera, que Chile no me va a vencer, no es nada personal con el país, pero yo me lo tomaba como que no me quería dejar ir, así que continuo a un ritmo muy bajo pero quería salir, a como dé lugar, así me tomara horas recorrer los pocos 40 o 50 kms que faltaban.
Finalmente la frontera, después de aguantarme la puteada al carabinero que en migraciones de salida me pregunta “como estuvo el viaje?” le digo “una porquería, a ver si aprenden a hacer carreteras” y me voy.
Frontera argentina finalmente me descargo con el gendarme, “maldito Chile, me destruyo la moto y estoy con el pie que no lo puedo apoyar, quiero llegar ya a Trevelin”, para todo esto, el último tramo de Chile esta asfaltado y apenas se cruza la frontera empieza ripio argentino, y yo pensando “Cristinita por qué no has asfaltado esta ruta!!” pero bue, solo me faltaban escasos 30kms hasta Trevelin donde iba a poder descansar tranquilo.
Llegue me comunique con Mariela y fui para su casa, descargue todo, me saque toda la ropa sucia y mojada, me cambie y nos pusimos a conversar, me sentía tan bien, al fin de vuelta, al fin lejos de toda esa mala experiencia que tuve, me saco la bota y veo un pie muy inflamado, me ofrecieron junto a Ale su novio llevarme al hospital para que me revisen, pero decidí esperar, tomarme unos desinflamantes y aplicarle un poco de hielo y esperar al día siguiente a ver si disminuía.
Mientras empezaba a pensar que hacer, con la moto semi doblada, sin 1 espejo, con la luz apuntando a cualquier lado y la cubierta casi lisa no podía continuar 2.000kms que me faltan hasta capital federal, encima mi pie que no puedo casi caminar, los cambios tengo que pasarlos con el talón pero si necesito apoyarme sobre ese lado con el peso de la moto es imposible.
Quiero cancelar el viaje, volverme y dejar lo que falta para un futuro.
Pero bueno, mejor no tomar ninguna decisión todavía, tengo muchas cosas en la cabeza que no me dejan pensar claro y mañana va a ser un nuevo día.

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Gran Viaje al Sur: Dia 18, 19, 20, 21, 22, 23 y 24

Día 18


Este día hacíamos el recorrido hasta el Lago Lapataia, donde termina la ruta nacional 3, fotografía infaltable, hasta Stephane sabía que de nada sirve llegar a Ushuaia y no tomarse tan clásica foto!


Conocí y converse un poco con Juan José Degratti, una persona que había hecho Ushuaia – Alaska en 1960 a bordo de una moto Alpino 175, un tipo muy agradable para conversar y aprender de su experiencia.
Ushuaia y sus alrededores es alucinante, un sitio mágico y espectacular, que da para quedarse mucho más que 2 días, pero tengo que continuar para adelante, queda todavía mucho que recorrer estando recién en la mitad del camino.


A la noche un gran asado para todos los concurrentes, carne por montón y muy buena de hecho, dieron las menciones, Stephane gano la del viajero más lejano, Tati y Facu ganaron la de la moto de menor cilindrada que vino de mas lejos y en los sorteos nos ganamos $30 de nafta, excelente!



Un agradecimiento muy grande a Gaby una seguidora del blog y miembro de la agrupación “Latitud 54 Sur” quien ayudo mucho y nos atendió de lo mejor todo el fin de semana.



Día 19



Este día había un recorrido por la Ruta Provincial “J” pero amaneció muy inestable y frio, yo de tonto no cargue combustible a la salida de Ushuaia, ya que sabía que hasta Tolhuin llegaba, pero no consideré el viajecito por la J, así que seguí derecho mientras Stephane se fue a conocer dicho camino.


Se largo a llover levemente pero constante, y en un momento atravieso un charco y las botas se me llenan de agua HELADA, a eso le sumamos que mis guantes no son muy impermeables así que, qué peor que viajar con las manos y pies mojados!


Llegue a Tolhuin casi congelado y de descalcé, entre al kiosquito a tomar un par de cafés bien calientes y comer algo. Conocí a 2 motoqueros de Rio Grande que también estaban secándose un poquito.


Luego me cambie las medias, me pongo unas secas, una bolsa plástica y adentro de la bota, con eso permitía que mi pie se mantenga seco y con la media nueva generara calor, calor que valga la redundancia calentaría el agua interior de la bota y con lo cual pude continuar sin mayores problemas.

Para las manos, utilice unos guantes de snowboard que compre en montagne que son bastante impermeables, pero MUY incómodos para manejar, así que preferí no congelarme las manos y me la tuve que aguantar.

Llegue a Rio Grande y empecé a buscar el Club Náutico, donde nos habían recomendado acampar, al llegar, me atiende muy amablemente un señor que me pregunta si quiero ver el lugar al cual le respondo que no, que lo que tuviera sería suficiente, jeje, me estaba muriendo de frio, solo quería darme una buena ducha de agua caliente.

Así que entre, me acomode y me di tan deseada ducha. Mientras conversaba e intentaba arreglarles el internet inalámbrico para poder conectarme desde mi propia computadora llego Stephane acompañado de otro motoquero. Me indica que nos podíamos quedar a dormir en lo del señor al cual le agradezco su oferta pero ya me encontraba instalado ahí y disfrutando de la charla con “Willie” (Guillermo), quien me mostro unos recortes en la revista Moto de cuando en el 2006 recorrió toda la RN40 en un scooter Beta 110.

Stephane decide quedarse también y a la noche nos vamos a comer donde el motoquero que nos invito a dormir, iba a cocinar Tati quien junto a Facu se habían hospedado ahí.


Día 20


Este día emprendimos el regreso temprano, hacia Rio Gallegos, donde había vuelto a hablar con Daniel para que nos hospedara esa noche, salimos temprano, despidiéndonos de nuestro nuevo amigo Willie y del club náutico que tan cómodo y cordialmente nos alojo.


La ruta de regreso buena, elegimos un camino alternativo en la parte de ripio para tener menos transito pero igual al ser lunes el mismo era mucho menor, lo que si no podía faltar, nuestro ya tan cercano amigo, el viento… Las fronteras, vacías, llegábamos y nos atendían inmediatamente, así que el paso no demoro casi nada, llegamos a Rio Gallegos bastante cansados de pelear tanto con el viento y fuimos directo a lo de Daniel, yo veo que mi cubierta usadita que compre en capital para el viaje había recibido bastantes cortes así que para no correr peligro decido cambiarla, Daniel me ofrece una que tenia usada de su Transalp y con Stephane hacemos el cambio ahí mismo en el taller.


A la noche comemos y conversamos, les mostramos las fotos del fin de semana y a la cucha, a dormir.



Día 21





Recibo un mail de Luciana, una CouchSurfer a la cual le había pedido hospedaje hace mucho indicándome que me podía quedar en su casa, a quien contesto que ya estábamos ubicados donde Daniel, pero que me gustaría pasar a tomar el mate para conocerla junto a su novio Ale y conversar un poco.


Así que al medio día aprovechando su horario de almuerzo vamos con Stephane a la casa de ella, nos prepara unas pizzas muy ricas y tomamos el mate mientras conversamos, llegadas la 1:45 tenemos que irnos porque tiene que volver al trabajo pero nos ofrece quedarnos un par de horas para conocer a Ale, lastimosamente si nos quedábamos se nos iba a hacer muy tarde para viajar a El Calafate así que le agradecemos y desistimos de la invitación.


Salimos rumbo a El Calafate y Stephane se da cuenta que mi amortiguador delantero derecho estaba “transpirando” aceite, cuando lo vemos de cerca tenía un golpe profundo causado por una piedra del ripio que probablemente habría roto el reten, pero como no era mucho decidimos seguir.


A 40km de Rio Gallegos Stephane se detiene y me indica que prefiere volver e intentar arreglar el desperfecto ya que quien sabe si más adelante podríamos hacerlo, lo cual me parece lo mejor ya que los pueblos que seguían eran mucho más chicos y la disponibilidad de un lugar y de repuestos era menor.


Nos volvemos y caemos al taller de Daniel, nos encontramos con Facu y Tati, que había llegado recién de Rio Grande, así que le indicamos a Daniel que necesitábamos conseguir el repuesto para mi moto, empezamos a llamar y averiguar y nada, no había nada en stock en todo Rio Gallegos, Stephane me hace un arreglo temporal con una cámara de cubierta delantera para evitar que el aceite cayera en el freno y me dijo que tendríamos que revisar periódicamente para ver si había perdido mucho y así rellenarlo.


La llamo a Luciana y le consulto si su ofrecimiento de hospedaje seguía en pie, lo cual me confirma y me indica que vayamos al depar que seguro estaba ahí Ale. Lo cual hicimos, descargamos las motos y conocimos a Ale, medio dormido pero muy atento y amable, conversamos y tomamos unos mates antes que tuviera que irse a su trabajo.


Luego a la noche finalmente todos juntos tuvimos largas conversaciones muy amenas, ya que compartimos muchas cosas en común, ellos, una parejita joven que hace un poco menos de un par de años habían salido de mochileros a recorrer Argentina, y cuando llegaron a Rio Gallegos se encontraron sin plata para lo que tuvieron que buscar trabajo, se quedaron decidiendo juntar un poco de plata para continuar su viaje.
Con el tiempo se compraron una Volkswagen “Combi” la cual quieren arreglar y armar como un motorhome y así poder continuar su aventura y extenderla por el resto de América y el mundo.

Luciana me regalo un libro llamado “Atrapa tu Sueño” de una pareja de argentinos que en un auto antiguo emprenden un viaje hacia Alaska, con la consigna de que una vez terminado de leer (prometo leerlo todo) lo firmara y entregara a otro viajero/a que cruce en el camino.

Lucha y Ale, como les dije, son unas personas espectaculares, les deseo todo lo mejor y que esto solo sea una pausa en su gran aventura, espero algún día volverlos a encontrar, de ser posible en la ruta y muy lejos de nuestros “hogares”.


Día 22



Finalmente salimos con destino al El Calafate, día de muchísimo viento, mi negra, pobre, no podía pasar de 70kph en algunos tramos, pero la ruta, espectacular, al fin pisamos la RN40!


Muchos cerros y montañas, paisajes maravillosos, a lo lejos se alcanzaban a ver nevados.


Llegamos al destino para encontrarnos con una ciudad bien armada para el turismo, grande y organizada, lleno pero lleno mal de turistas.


Nos fuimos a encontrar en su trabajo con Analia, otra CouchSurfer que nos había ofrecido hospedaje y nos recomendó ir a visitar la laguna Nimez, laguna muy linda pero nada en comparación del gran Lago Argentino, de un color celeste más celeste que el propio cielo.


Luego fuimos a la casa de Analia a dejar las cosas y del cansancio que tenia luego de luchar tanto tiempo contra el viento me quede dormido, una casita chiquita pero muy acogedora y particular, muy decorada pero muy linda donde nos esperaban Valentina, hija de Analia y 3 de sus 4 perros.


Día 23



Salimos temprano en dirección del glaciar Perito Moreno y con la recomendación de Analia de acampar en el Lago Roca, así que cargamos con todo el equipaje y emprendimos viaje.


La entrada al parque nacional es muy linda, un camino muy sinuoso y con una vista increíble.
Veníamos bastante rápido disfrutando tanta curva y contracurva y de repente recuerdo muy claramente haber dicho en voz alta, “¡ZARPADO!” (que en el dialecto porteño-argentino quiere decir algo como “increíble”), a mi izquierda entre los árboles, se llegaba a divisar el glaciar, en un color blanco brillante que te partía la retina, doy media vuelta en medio de la ruta para tomarle fotos. Lo había visto anteriormente en fotos y videos pero nunca pensé que en persona me llevaría semejante sorpresa.


Seguimos muy deseosos de estar a pocos metros y ver su majestuosidad así que llegamos al estacionamiento, donde nos suben en unos micros del propio parque hasta las pasarelas. Empezamos a recorrerlas y no dejo de maravillarme con lo que veo. Realmente es el significado de las palabras IMPONENTE, MAJESTUOSO.


Algo realmente increíble al menos para mí, ver ese bloque de hielo gigante descendiendo en el medio de las montañas y más asombroso aun escucharlo romperse, son como disparos, explosiones y se ve pequeños desprendimientos caer al lago. Seguimos por las pasarelas y llegamos hasta el balcón de desprendimientos y conseguimos ver 3 grandes, tan grandes que me es imposible explicárselos.


Volvemos al estacionamiento y nos encontramos con un motoquero americano que venía de California en una KTM 990 Adventure, conversamos un poco, un tipo muy ameno que a esta altura manejaba muy bien es español.


Salimos en dirección al famoso Lago Roca, recorriendo unos 25kms de ripio para llegar al mismo, pasamos un camping libre y fuimos al pagado ya que no tuvimos la precaución de comprar comida en el pueblo y tendríamos que aprovisionarnos ahí en el camping, y yo además necesitaba una ducha caliente.



En el camino pudimos apreciar unos de los emblemas de la Patagonia, el glorioso cóndor, surcando el cielo, manteniéndose inmóvil con tanta facilidad que nos permite fotografiarlo sin mayor complicación.
El camping hermoso lugar, mucha naturaleza, tanto que solo tenían luz eléctrica de 7pm a 11pm mediante un generador propio.


Mi colchón (en realidad el de Carlos, que por equivocación me lo lleve yo) pinchado nuevamente, encontramos los agujeros y los arreglamos. A la noche, se desinflo nuevamente, la verdad, una verdadera cagada, ya sé que para la próxima es preferible un aislante común a andar sufriendo con esta porquería.



Día 24



Salimos del camping con un respectivo llamado de atención, ya que si bien nos habían advertido que no podíamos levantar leña del parque por frio lo hicimos y quedaron rastros en el fogón. Realmente no sé el por qué de la prohibición, pero bueno, estaba nuestro propio bienestar en juego.


Salimos con destino a El Chalten, pasando por El Calafate para despedirnos de Analia y agradecerle por su tan generoso gesto de hospedarnos y alimentarnos y sobre todo por contarnos y recomendarnos tan buenos lugares para visitar.


El camino a El Chalten, asfalto en el mejor estado, se ve que le han dedicado mucho al turismo de dicho lugar, el camino como se viene repitiendo últimamente con paisajes muy impresionantes y hermosos.


Cuando nos estábamos acercando al destino yo venía pensando en el famoso monte Fitz Roy, tan nombrado pero para mí totalmente desconocido, Analia nos había contado sobre un dicho que dice que “aquel que ve el Fitz Roy despejado por primera vez, posee un alma pura”, podre reconocerlo, quizás lo veía y ni siquiera sabía que lo había visto, estaba dudando de la pureza de mi alma, jeje, pero no, es inconfundible, los picos elevados del mismo lo hacen único y identificable incluso para los que como yo, tenemos poco conocimiento de estas tierras. Lastimosamente estaba muy nublado así que confirme que mi alma es impura!


Paramos a comer donde nos recomendó Analia y al entrar vi a una chica hermosa que cautivo por completo mi atención, mientras comía intentaba seguir de la forma más disimulada cada movimiento que hacía para intentar deducir su procedencia mediante su hablar. Estuve mucho tiempo pensando cómo hablarle, que preguntarle o decirle para iniciar conversación pero no se me ocurrió nada, maldita timidez mía, tanto que llego el momento que junto a las otras 3 personas que estaba se retiro del lugar.


Estaba decepcionado conmigo mismo por no haber podido ni siquiera decirle “hola” y saber su nombre.

Seguimos con Stephane en búsqueda de un camping, de ser posible, gratuito, pero se ve que el turismo ha proliferado tanto por este pueblo que muy pocas cosas se mantienen gratuitas, los campings al menos no.


Camino hacia la laguna del Desierto encuentro caminando a una de las chicas que estaba con mencionada chica del comedor y sin pensarlo mucho di la vuelta y la encare para intentar obtener algo de información sobre aquella muchacha, empezamos a conversar muy amenamente, ella se llamaba Jorgelina y me conto que esta maravillosa chica se llamaba Stefy, que era su prima y que vivía en Australia, maldición, por que tan lejos! Que junto a su hermano y su novia habían venido de vacaciones y se encontraban hace algunos días acá paseando. Volverían para Rafaela al día siguiente, así que le pregunte que iban a hacer a la noche, para juntarnos y que me la presentara.


Me indico que irían a un lugar llamado “La Waffleria” y nos despedimos con el fin de encontrarnos a la noche.


Fuimos a acampar, junto al rio y cerca de la ciudad, pero con mucho, muchísimo viento, tanto que por primera vez tuve que utilizar los “vientos” de mi carpa, luego hicimos un mini trekking por el sendero al Fitz Roy, el cual yo a la hora de caminar desistí y volví, definitivamente el trekking no es para mí. Al menos logre unas tomas maravillosas desde una altura considerable.



Volví y me acosté a hacer una siestita, deseoso que sea de noche para ir a conocer a Stefy, me puse alarma para las 10pm ya que acá anochece tarde y dormir.

Me levante a la noche y hablo con Stephane, hace poco había vuelto y no tenía ganas de salir, así que me voy solo a encontrarme con tal maravillosa mujer, para llevarme la sorpresa de que “La Waffleria” estaba cerrada, NOOOOO y ahora? Recorrí el pueblo completo 2 veces viendo a través de cada ventana buscándola y no la encontré, por qué?! POR QUE NO PUDE CONOCERLA?!

Volví muy triste a mi carpa y me acosté para descansar bastante desanimado.


Desearía que cuando paramos a almorzar haya visto la dirección de mi blog y se pusiera en contacto, ojala, si no, bueno, todo para por algo en esta vida!

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